jueves, 8 de octubre de 2009
Michel Foucault: Filosofía y Psicología (1965)
Primera parte:
Segunda parte:
Tercera parte:
martes, 29 de septiembre de 2009
Charla sobre Medicalización de Juan Irigoyen
Os invitamos a la charla sobre medicalización que dará Juan Irigoyen (Universidad de Granada) el Viernes 2 a las 19:00h en La Casa Invisible, organizada por el Centro Félix Guattari.
Aquí tenéis una breve explicación de qué es la medicalización. !!Venid tod@s!!
QUÉ ES LA MEDICALIZACIÓN?
La medicalización es el modo en el que la medicina moderna se expande más allá de su campo tradicional y penetra en áreas de la vida cotidiana que hasta ahora no se consideran médicas. Supone la colonización de espacios de la vida que se definen como patológicos. De esta forma refuerza su autoridad para definir y dirigir a las personas en nombre de un interés supremo: la salud. Se arroga el poder de determinar cuáles son las necesidades de la gente, categoriza a grupos por sus necesidades de salud y se autoimpone el mandato de examinar a toda la población.
La medicalización opera mediante un doble proceso: la medicalización de lo que se denomina desviación social, definiendo así la normalidad, y medicalización de la sociedad y la vida privada.
La medicalización se fundamenta en el complejo médico-industrial que ocupa un lugar privilegiado en el sistema productivo en las sociedades de capitalismo postfordista. El conjunto de industrias, grupos de presión y profesionales que lo conforman generan una demanda expansiva para el tratamiento industrial de la misma. Paradójicamente los objetivos del complejo médico-industrial no siempre coinciden con los problemas de salud más relevantes por su impacto. Un reciente libro de gran difusión los ha calificado como “los inventores de enfermedades”. Se inventan problemas para aplicar las soluciones disponibles.
El complejo médico industrial constituye uno de los centros de las sociedades actuales. En términos de consumo, marketing y publicidad su modelo es de los más sofisticados del mercado. El campo de la asistencia sanitaria constituye un espacio avanzado donde se ensayan tipos de control social propios de las nacientes sociedades de control.
Con independencia de los objetivos propios de salud, los dispositivos desde los que se implementa la medicalización ejercen un papel político esencial proyectando la responsabilidad sobre los sectores más marginales de su propia situación.
lunes, 29 de junio de 2009
Síntesis del Taller "Malestares en primera persona"
Para organizarlo, hemos divido 4 ejes de problematización (futuro, velocidad, empleo y sociabilidad). A la izquierda hemos colocado lo que pertenece más bien al terreno de las sensaciones, emociones, estados intrapsíquicos, etc. A la derecha, algunas de las circunstancias contextuales, a nivel macro, que entendemos se relacionan con el eje de problematización y la experiencia subjetiva.
Más abajo está el cuadro de las "fugas, potencias y resistencias", que a su vez hemos dividido en "estrategias de acción colectiva" y "estrategias de singularización".
| EXPERIENCIA SUBJETIVA/INDIVIDUACIÓN | EJES DE PROBLEMATIZACIÓN | EXPERIENCIA SOCIOHISTÓRICA |
| - Presentismo (“ir tirando”, “buscarse la vida”) - Vértigo hacia el futuro - Dificultad para encontrar continuidad con el pasado - Falta de sentido - Desilusión, desencanto, frustración - Ansiedad, angustia - Incertidumbre - Miedo a tener que “volver a empezar” (relaciones, trabajos, vivienda...) - Desconfianza - Temor a la dependencia por enfermedad o vejez propia y de familiares |
FUTURO | - Despolitización / psicologización (“búsqueda personal vs proyecto colectivo”) - Ausencia de proyecto - Retirada o bloqueo de protección y seguridad social - Instituciones de la “falsa promesa” (política, publicidad, familia, empresa...) - Crisis de los cuidados - Crisis ecológica
|
| - Falta de tiempo - Falta tiempo para elaborar experiencias (placenteras y dolorosas) - Falta de tiempo para elaborar trabajos - Falta de continuidad en los proyectos - Desvalorización del conocimiento y la experiencia adquirida - Estrés - Sensación de transitoriedad (“no me apego más porque durará poco”, “no invierto en cuidar la vivienda porque me echarán/iré pronto”...) - Dificultades para crear y mantener relaciones en el tiempo - Identidades frágiles - Falta de "consistencia subjetiva" o enclaves de sujeción - Caída tasa de placer |
VELOCIDAD | - Hiperestimulación a tener experiencias - Cambio tecnológico e institucional - Obsolescencia de conocimientos y experiencias - Flexibilidad laboral - Discontinuidad biográfica - Hiperurbanización expansiva (cambia más rápido la ciudad que sus habitantes)
|
| - Robo de dignidad - Sensación de autodesperdicio - “Ir tirando”, “buscarse la vida” - Desprotección, vulnerabilidad - Presión y presión de grupo - Estrés - Vacío - Hostilidad - Mal humor - Pérdidas de atención - Obsolescencia de conocimientos - Sometimiento - Coacción y chantaje emocional - Indefensión - Frustración por sensación de falta de alternativas de autorealización fuera del trabajo |
EMPLEO | - Discriminación por género/raza/nacionalidad/edad - Individualización y psicologización de los conflictos laborales - Presión gerencial para adherir al personal a valores, símbolos y objetivos de la empresa - Contratos débiles, flexibilidad - Trabajo en equipo por proyectos - Alto grado de exposición al uso de TICs - Formación contínua - Captación del tiempo de vida |
| - Soledad - Tristeza - Apatía, deseo de nada - Aislamiento (“claustrifilia”) - Distanciamiento - Alejamiento de personas queridas - Ausencia de red de cuidados - Vulnerabilidad, fragilidad - Sensación de encerramiento en la ciudad: deseo de “escapar” - Pérdida de durabilidad y de consistencia en las relaciones - Dificultades para empatizar - Dificultad para saber “¿qué me pasa?” (malestar disufo) - Autismo y desensiblización afectivo/sexual - Sentimiento de culpa respecto a la familia |
SOCIABILIDAD | - Pérdida del sentido de pertenencia (comunidad, barrio) - Hiperurbanización expansiva - Fragilización de los vínculos y las redes de cuidados (tejido social) - Movilidad - Gentrificación - Empeoramiento del transporte público - Sobreestimulación del contacto entre cerebros frente al contacto entre cuerpos (factor género) - Psicologización y patologización del lenguaje sobre los procesos subjetivos |
-
FUGAS, POTENCIAS Y RESISTENCIAS
ESTRATEGIAS DE ACCIÓN COLECTIVA
- Biosindicalismo
- Microacciones contra la precariedad laboral
- Renta básica
- Cooperativismo
- Producción de cultura libre
- Tejer redes de apoyo mutuo
- Reapropiarse del lenguaje y problematizar desde un lenguaje otro (no patologizante)
- Socializar los malestares (crear momentos para ello)
- Uso creativo y colectivo de Internet
- Alegría y humor (hilaridad)
ESTRATEGIAS DE SINGULARIZACIÓN
- Nomadismo
- Desafección por el empleo
- Desafección por el pensamiento mayoritario y lxs fabricantes de opinión pública
- Desculpabilización (politizar el malestar)
- Multiplicidad yoica, camaleonismo, identidad flexible
- Hacerse versátil ante la flexibilidad
- Reapropiarse del lenguaje y problematizar desde un lenguaje otro (no patologizante)
- Alegría, humor, hilaridad
viernes, 22 de mayo de 2009
Glosario de esquizoanálisis
AGENCIAMIENTO: noción más amplia que la de estructura,
sistema, forma, proceso, etc. Un agenciamiento acarrea componentes
heterogéneos, también de orden biológico, social,
maquínico, gnoseológico. En la teoría esquizoanalítica del
inconsciente, el agenciamiento se concibe en oposición al
«complejo» freudiano.
A-SIGNIFICANTE: distinguiremos las semiologías significantes
—que articulan cadenas significantes y contenidos significados—
de las semióticas a-significantes que operan con arreglo
a cadenas sintagmáticas que no engendran un efecto de
significación (en un sentido lingüístico), y que son susceptibles
de entrar en contacto directo con sus referentes en el
marco de una interacción diagramática. Ejemplo de semiótica
a-significante: la escritura musical, los corpus matemáticos,
las sintaxis informáticas, robóticas, etc.
ARCHI-ESCRITURA: expresión propuesta por Jacques Derrida
y que formula la hipótesis de una escritura como fundamento
del lenguaje oral. Esa escritura de huellas, de marcas, que
se conserva en un espacio de inscripciones, sería lógicamente
anterior a las oposiciones entre tiempo y espacio y entre
significado y significante. El esquizoanálisis objeta a esta
concepción su visión todavía demasiado totalizadora, demasiado
«estructuralista» de la lengua.
DEVENIR: expresión relativa a la economía del deseo. Los flujos
de deseo proceden mediante afectos y devenires, con
independencia del hecho de que puedan o no ser rebajados
a personas, imágenes, identificaciones. De esta suerte, un
individuo, antropológicamente etiquetado como masculino,
puede estar atravesado por devenires múltiples y aparentemente
contradictorios: un devenir femenino que coexiste con
un devenir niño, un devenir animal, un devenir invisible, etc.
Una lengua dominante (una lengua que opera en un espacio
nacional) puede verse localmente arrastrada por un devenir
minoritario. Será calificada entonces de lengua menor.
Ejemplo: el dialecto alemán de Praga utilizado por Kafka.1
BLOQUE: término afín al de agenciamiento.2 No se trata de
complejos infantiles, sino de la cristalización de sistemas de
intensidades que atraviesan los estadios psicogenéticos y
son susceptibles de operar a través de los sistemas perceptivos,
cognitivos y afectivos más dispares. (Ejemplo de bloque
de intensidad: los ritornelos musicales en Proust, la «frasecilla
de Vinteuil»).
CODIFICACIÓN, SOBRE-CODIFICACIÓN: la noción de código se
emplea en una acepción muy amplia; puede concernir tanto a
los sistemas semióticos como a los flujos sociales y los flujos
materiales: el término de sobrecodificación corresponde a una
codificación de segundo grado. (Ejemplo: algunas sociedades
agrarias primitivas, que funcionan conforme a su propio sistema
de codificación territorializada, se ven sobrecodificadas
por una estructura imperial, relativamente desterritorializada,
que les impone su hegemonía militar, religiosa, fiscal, etc.).
CORTE: las máquinas deseantes se caracterizan como sistemas
de corte de flujos. En el Antiedipo, el término «corte» es
inseparable del de flujo («Connecticut –I cut–», grita el
pequeño Joey de Bettelheim en el Antiedipe.3
PRODUCCIÓN DESEANTE (ECONOMÍA DESEANTE): a diferencia
de la concepción freudiana, el deseo no está asociado a la
representación. Con independencia de las relaciones subjetivas
e intersubjetivas, ocupa sin más una posición que le
permite producir sus objetos y los modos de subjetivación
que les corresponden.
ENUNCIACIÓN COLECTIVA: las teorías lingüísticas de la enunciación
centran la producción lingüística en sujetos individuados,
a pesar de que, en su esencia, la lengua es social y
está conectada diagramáticamente a las realidades contextuales.
Así, pues, más allá de las instancias individuadas de
la enunciación conviene poner de manifiesto los agenciamientos
colectivos de enunciación. «Colectivo» no debe entenderse
aquí tan sólo en el sentido de una agrupación social;
implica además la entrada de distintas colecciones de objetos
técnicos, de flujos materiales y energéticos, de entidades
incorporales, de idealidades matemáticas, estéticas, etc.
ESQUICIAS: sistema de cortes que no consisten únicamente en la
interrupción de un proceso, sino en la encrucijada de procesos.
La esquicia trae consigo un nuevo capital de potencialidad.
ESQUIZOANÁLISIS: mientras que el psicoanálisis partía de un
modelo de psique basado en el estudio de las neurosis, centrado
en la persona y en las identificaciones, y que opera a
partir de la transferencia y de la interpretación, el esquizoanálisis
se inspira, por el contrario, en las investigaciones
acerca de la psicosis; se niega a rebajar el deseo a los sistemas
personológicos y niega toda eficacia a la transferencia y a la
interpretación.
FLUJOS: los flujos materiales y semióticos «preceden» a los
sujetos y a los objetos; el deseo, en tanto que economía de
flujo, no es, pues, subjetivo y representativo en primer lugar.
GRUPO SUJETO / PRODUCCIÓN DE SUBJETIVIDAD: la subjetividad
no es considerada aquí como cosa en sí, como esencia inmutable.
Ésta u otra subjetividad existe en función de que un
agenciamiento de enunciación la produzca o no. (Ejemplo: el
capitalismo moderno, mediante los medios de comunicación
de masas y los equipamientos colectivos, produce a gran
escala un nuevo tipo de subjetividad). Tras la apariencia de
la subjetividad individuada, conviene intentar descubrir
cuáles son los procesos de subjetivación reales.
Los grupos sujetos se contraponen a los grupos sometidos.
Esta oposición implica una referencia micropolítica: la vocación
del grupo sujeto consiste en gestionar, en la medida de lo
posible, su relación con las determinaciones exteriores y con
su propia ley interna. Por el contrario, el grupo sometido tiende
a estar manipulado por todas las determinaciones exteriores
y a estar dominado por su propia ley interna (super-yo).
IMAGINARIO-FANTASMA: en la medida en que lo imaginario y
el fantasma ya no ocupan una posición central en la economía
del deseo del esquizoanálisis, estas instancias deberán
recomponerse en el seno de nociones tales como agenciamiento,
bloque, etc.
INTERACCIÓN SEMIÓTICA Y DIAGRAMATISMO: con «diagrama»
retomamos una expresión de Charles Sanders Pierce.4 Este
autor clasifica los diagramas entre los iconos; habla al respecto
de «iconos de relación». Las interacciones diagramáticas (o
interacciones semióticas), en la presente terminología, se contraponen
a las redundancias semiológicas. Las primeras
hacen que los sistemas de signos trabajen directamente con las
realidades a las que aquellas se refieren; se ocupan de una
producción existencial de referente, mientras que las segundas
no hacen más que representar y proporcionar «equivalentes
» carentes de asidero operativo. Ejemplo: los algoritmos
matemáticos, los planos tecnológicos, los programas informáticos,
participan directamente en el proceso de engendramiento
de su objeto, mientras que una imagen publicitaria no
dará de éste más que una representación extrínseca (pero que
en este caso es productora de subjetividad).
MÁQUINA (Y MAQUÍNICO): distinguiremos aquí la máquina de
la mecánica. La mecánica está relativamente encerrada en sí
misma; sólo mantiene relaciones perfectamente codificadas
con los flujos exteriores. Las máquinas, consideradas en sus
evoluciones históricas, constituyen, por el contrario, un
phylum comparable a los de las especies vivas. Se engendran
unas a otras, se seleccionan, se eliminan y dan lugar a
nuevas líneas de potencialidad.
Las máquinas, en sentido lato, esto es, no sólo las máquinas
técnicas sino también las máquinas teóricas, sociales,
estéticas, etc., nunca funcionan de forma aislada, sino por
agregado o por agenciamiento. Por ejemplo, una máquina
técnica en una fábrica entra en interacción con una máquina
social, con una máquina de formación, con una máquina de
investigación, con una máquina comercial, etc.
MOLECULAR / MOLAR: los mismos elementos que existen en flujos,
estratos, agenciamientos, pueden organizarse de un modo
molar o de un modo molecular. El orden molar corresponde a
las estratificaciones que delimitan objetos, sujetos, las representaciones
y sus sistemas de referencia. El orden molecular,
por el contrario, es el de los flujos, los devenires, las transiciones
de fase, las intensidades. Llamaremos «transversalidad» a
este atravesamiento molecular de los estratos y los niveles,
operado por los diferentes tipos de agenciamientos.
OBJETO «A» MINÚSCULA: termino propuesto por Lacan en el
marco de una teoría generalizada de los objetos parciales en
psicoanálisis. El objeto «a» minúscula es una función que
implica asimismo al objeto oral, al objeto anal, al pene, a la
mirada, a la voz, etc. En su momento, sugerí a Lacan la adición
a este objeto «a» minúscula de objetos «b» minúscula,
que corresponden a los objetos transicionales de Winnicott,
y de los objetos «c» minúscula, que corresponden a los objetos
institucionales.
ÓRGANOS, CUERPOS SIN: noción que Gilles Deleuze recoge de
Antonin Artaud para indicar el grado cero de las intensidades.
La noción de cuerpo sin órganos, a diferencia de la
noción de pulsión de muerte, no implica ninguna referencia
termodinámica.
PERSONOLÓGICO: adjetivo que sirve para calificar las relaciones
molares en el orden subjetivo. El hincapié en el rol de las
personas, de las identidades y de las identificaciones, caracteriza
a las concepciones teóricas del psicoanálisis. El edipo psi-
Glosario de esquizoanálisis 137
coanalítico introduce personas y personajes tipificados; reduce
las intensidades y proyecta el ámbito molecular de las catexis
de deseo en un «teatro personológico», es decir, en un sistema
de representaciones separado de la producción deseante
real (expresión equivalente: triangulación edipiana).
PLAN DE CONSISTENCIA: los flujos, los territorios, las máquinas,
los universos de deseo, con independencia de su diferencia
de naturaleza, se remiten al mismo plano/plan de consistencia
(o plano/plan de inmanencia), que no debe confundirse
con un plano de referencia. En efecto, las diferentes
modalidades de existencia de los sistemas de intensidades
no atañen a idealidades transcendentes, sino a procesos de
engendramiento y a transformaciones reales.
POLÍTICA DE SECTOR: a partir de 1960, los poderes públicos en
Francia, apoyándose en las corrientes progresistas de la psiquiatría
institucional, quisieron lograr que la psiquiatría
saliera de los grandes hospitales psiquiátricos represivos.
Entonces se pretendía acercar la psiquiatría a la ciudad, lo
que condujo a la creación de los denominados equipamientos
extrahospitalarios: ambulatorios, hogares, talleres protegidos,
hospitales de día, visitas a domicilio, etc. Esta experiencia
reformista transformó el aspecto social exterior de la
psiquiatría sin llegar por ello a convertirse en una verdadera
empresa de desalienación. Se miniaturizaron los equipamientos
psiquiátricos; pero no se cambiaron en lo fundamental
las relaciones de segregación y de opresión.
PROCESO: secuencia continua de hechos o de operaciones que
pueden conducir a otras secuencias de hechos y de operaciones.
El proceso implica la idea de una ruptura permanente de
los equilibrios establecidos. El término no se emplea aquí en la
acepción de la psiquiatría clásica, que habla de proceso esquizofrénico,
lo que implica siempre la llegada a un estado terminal.
Su acepción está más próxima de lo que Ilya Prigogine e
Isabelle Stengers denominan «procesos disipativos».
REDUNDANCIA: este término fue forjado por los teóricos de la
comunicación y por los lingüistas. Se llama redundancia a la
capacidad inutilizada de un código. Gilles Deleuze distingue,
en Diferencia y repetición, la repetición vacía de la repetición
compleja, en tanto que esta última no se deja reducir a
una repetición mecánica o material. Aquí encontraremos a
su vez la oposición entre redundancia significante, separada
de todo asidero sobre la realidad, y redundancia maquínica,
que produce efectos sobre lo real.
RIZOMA, RIZOMÁTICO: los diagramas arborescentes proceden
con arreglo a jerarquías sucesivas, a partir de un punto central,
de tal suerte que cada elemento local remonta a ese
punto central. Por el contrario, los sistemas en rizomas o en
emparrado pueden derivar hasta el infinito y establecer
conexiones transversales sin que puedan ser centrados o
clausurados. El término «rizoma» procede de la botánica,
donde define los sistemas de tallos subterráneos de plantas
vivaces que emiten yemas y raíces adventicias en su parte
inferior. (Ejemplo: rizoma de lirio).
TERRITORIALIDAD, DESTERRITORIALIZACIÓN, RETERRITORIALIZACIÓN:
la noción de territorio se entiende aquí en un sentido
muy lato, que desborda el uso que recibe en la etología y en
la etnología. El territorio puede ser relativo a un espacio vivido,
así como a un sistema percibido en cuyo seno un sujeto
se siente «en su casa». El territorio es sinónimo de apropiación,
de subjetivación encerrada en sí misma. El territorio
puede desterritorializarse, esto es, abrirse y emprender líneas
de fuga e incluso desmoronarse y destruirse. La desterritorialización
consistirá en un intento de recomposición de un
territorio empeñado en un proceso de reterritorialización.
El capitalismo es un buen ejemplo de sistema permanente
de desterritorialización: las clases capitalistas intentan
constantemente «recuperar» los procesos de desterritorialización
en el orden de la producción y de las relaciones sociales.
De esta suerte, intenta dominar todas las pulsiones procesuales
(o phylum maquínico) que labran la sociedad.
viernes, 13 de marzo de 2009
"La Sociedad Ansiosa" J. Irigoyen
centros de salud, una serie de comportamientos por parte
de diversos usuarios que implican un alto grado de ansiedad,
desconfianza, actitudes negativas o expectativas desmesuradas.
Este hecho no se corresponde con la percepción mayoritaria
existente acerca del contexto social en que tienen lugar, que
se entiende como una sociedad de bienestar para la gran mayoría
y unos servicios de salud cuya calidad está suficientemente
acreditada. El resultado de estos comportamientos es la multiplicación
de microconflictos, latentes o manifiestos, difíciles
de concebir y manejar por parte de los profesionales, que en
ocasiones se encuentran desconcertados ante esta situación.
Pero no se trata de un hecho aislado y específico de los
servicios de salud. En las sociedades actuales, el crecimiento
sostenido económico y tecnológico se acompaña de un malestar
patente, aunque no siempre objetivado. Se puede
constatar un desencuentro entre las visiones positivas de la
realidad realizadas desde los dirigentes sociales, los profesionales
y las elites, y distintos sectores sociales “de a pie”,
que tienen percepciones sobre la situación en las que se manifiestan
temores, dudas o incertidumbres. De este desencuentro
resulta una especie de hipocondría social que políticos,
dirigentes y elites sociales no aciertan a comprender
bien. Este hecho es un indicador de la ambivalencia y la
complejidad del tiempo presente.
Desde las ciencias sociales se reconoce la novedad de las
sociedades actuales. Pero en las distintas teorizaciones acerca
de éstas aparecen valoraciones contrapuestas que ponen
de manifiesto sus ambivalencias. Las visiones triunfalistas
características de las teorías de la sociedad postindustrial, la
sociedad de la información, del conocimiento, o sociedad
red, se contrastan con teorías críticas, como la sociedad del
riesgo, teorías posfordistas, sociedad posmoderna o sociedades
de control. Existe consenso respecto a la magnitud de la
mutación en curso, pero diversidad acerca de su interpretación,
y en particular, en cuanto a la determinación de las líneas
de ruptura respecto al pasado inmediato.
Una de las cuestiones más importantes que cabe tener en
cuenta radica en que la sociedad global o el sistema social y las
personas operan en registros diferentes. Para el sistema el problema
estriba en una crisis de las organizaciones. Los cambios
sociales son tan acelerados y acumulativos que modifican los
entornos de las organizaciones obligando a éstas a adaptarse a
las nuevas condiciones. Las organizaciones actuales que nacieron
en tiempos pasados en los que la estabilidad era la regla y el
cambio la excepción, se encuentran inmersas en un contexto en
donde el cambio es la regla. La respuesta éste es un reto y les
exige grandes recursos y capacidades de adaptación. El resultado
de los cambios que encadenan sus efectos entre sí es la existencia
de un entorno poco integrado, móvil y dotado de una alta
opacidad. Así, se genera una sensación de crisis permanente.
Pero la realidad de una época no son sólo sus ideas o instituciones.
Además es la experiencia vivida que fundamenta
los estilos de vida y la organización social. Es la cotidianeidad
el ámbito en la que ideas e instituciones se legitiman y
las subjetividades las conforman. Aquí radica el espacio que
afecta a las personas individuales. La crisis para éstas es la
del sentido común, la de la forma de vivenciar la realidad.
De ahí que para los individuos exista confusión e incertidumbre.
Lo que se erosiona es la sólida visión de futuro
asentada por la percepción de la totalidad social estable existente
en el pasado. Ahora el conjunto social se percibe como
un mosaico fragmentado y disperso. El orden social no es
unívoco y no ofrece un lugar permanente a las personas. Es
preciso buscar permanentemente el sitio de cada cual.
La vertiginosa velocidad del cambio afecta no sólo a las
organizaciones sino a las personas. Nos encontramos en un
tiempo nuevo no sólo en el sentido sociohistórico, sino también
en el psicofísico, tal y como señala Virilio. Se constata
la ruptura entre un tiempo biológico-individual lento y un
tiempo emergente, que trasciende a la mayoría en tanto que
quiebra los mecanismos de adaptación. Esta aceleración impone
exigencias rigurosas a las personas. La explosión de la
ansiedad, el estrés, la depresión y otros problemas psicológicos
se relacionan con este factor.
El cambio se instala en las mismas trayectorias vitales. La
movilidad residencial, urbana, laboral, familiar, amorosa o de
estilos de vida hace más complejo el ciclo vital y lo fragmenta
en varias edades y transiciones. Como propone Gil Calvo, el
eje que ha estructurado las vidas para la mayoría se ha articulado
sobre la familia y el trabajo estable. Ahora se fracciona significativamente.
La vida ya no es unilineal, sino discontinua. In-
termitente y ocasional. Se compone de una trayectoria de sucesivos
contratos laborales, parejas, experiencias vitales y relaciones.
Así, se pierde la continuidad vital. Se conforma mayor pluralismo,
variación y flexibilidad, pero es más difícil ejercer el
control sobre el proceso. Se corre el riesgo de verse arrastrado
por un conjunto de hechos vitales consumados e imprevistos.
Desde la sociología existen interpretaciones que subrayan los
efectos positivos de este cambio. Giddens lo entiende como incremento
de oportunidades y posibilidad de elección de un sujeto
reflexivo ante un menú de opciones que anteriormente estaban
cerradas. Por el contrario, interpretaciones como la de Bauman
son críticas respecto a entender la vida como sucesión de
proyectos no integrados entre sí. La existencia individual es la
mera yuxtaposición de episodios ligeros sin una unidad de conjunto.
El incremento de movilidad y autonomía confiere a las relaciones
sociales un carácter de diversidad y heterogeneidad que
debilitan a muchos individuos. Se requieren más recursos personales
para gestionar satisfactoriamente el ciclo vital.
El resultado es la crisis de las identidades sociales y la configuración
de un Yo débil o discontinuo. El Yo se independiza
de la familia, la clase social y los grupos fuertes, y debilita sus
raíces culturales y sociales, tal y como señala Beck y Beck-
Gernsheim. El Yo débil lo configuran los deseos, los logros y
los acontecimientos vitales. En la actualidad, el sentimiento de
lo efímero o lo inmediato son los elementos estructuradores de
las relaciones sociales. De este modo, la nueva individualización
implica la desocialización respecto a los grupos naturales
sólidos que han configurado la identidad social como familia,
nación o clase social. Ahora cada individuo construye sus modelos
del comportamiento eligiendo entre referencias múltiples
y cambiantes, según el modelo del bricolaje.
Este proceso favorece el desarrollo de la personalidad narcisista
conceptualizada por Lasch. El narcisismo trasciende el
egocentrismo. Es una forma de personalidad que subordina lo
social a lo personal. Así, implica una autoindulgencia y autoimportancia
casi ilimitada y poco realista. Al experimentar el
mundo como inestable y cambiante, carecer de raíces sociales
sólidas, no tener anclajes en certezas y saberes recibidos, se
tiende a construir un sentimiento de omnipotencia del Yo, que
en muchos casos es ficcional. Las personas no perciben con
claridad límites en lo que pueden lograr. Uno de sus efectos
perversos es el incremento de conflictividad en los contextos
sociales que subordinan lo individual a lo colectivo y delimitan
el Yo. La pugna con los profesionales en sistemas como la
educación o la salud parecen inevitables. El modelo narcisista
implica la primacía de las obligaciones derivadas por necesidades
a corto plazo, la incapacidad de afrontar la sobrecarga de
información, la multiplicación de incertidumbres, la reducción
de las posibilidades de reflexión y relajación personales, y la
debilitación de relaciones personales de calidad.
El registro de las sociedades no se corresponde, pues, con el
de las personas. La contrapartida del crecimiento económico y
tecnológico, y el consiguiente incremento de oportunidades vitales,
es el debilitamiento del tejido social que conlleva la pérdida
de enraizamiento de muchas personas. El aumento de la
autonomía individual y la mayor libertad de elección en el
consumo, las normas de convivencia, los principios morales,
los gustos estéticos, las relaciones y las identificaciones tienen
el reverso de la disminución de la protección que brindaban
normas, instituciones y relaciones sociales. La modernización
tiene un precio: pone fin a un universo social seguro. Así, se
incrementa la incertidumbre, el desarraigo, la inseguridad en
uno mismo y la falta de confianza en los demás.
La nueva sociedad implica la reconstitución del vínculo social,
ahora más débil. En particular, la flexibilización del trabajo
tiene efectos demoledores, como ha mostrado Sennett. La
suma del trabajo débil y las relaciones sociales blandas implican
un cambio de gran envergadura que tiene como consecuencia
el incremento de sectores sociales vulnerables y frágiles.
El malestar generado por estos cambios es inseparable del
optimismo por las grandes esperanzas que suscitan los cambios
tecnológicos y las nuevas utopías de la abundancia material.
Ambos se entremezclan en la vida cotidiana y en el imaginario
colectivo. De ahí resulta un fenómeno tan complejo como
la aludida hipocondría. Además se introducen nuevas
desigualdades sociales entre quienes tienen recursos cognoscitivos
y relacionales, y quienes carecen de ellos.
De los factores reseñados surgen los nuevos malestares que
se expresan de múltiples formas. Los desbordados por la aceleración
del tiempo, los desarraigados, los frágiles, los vulnerables,
los sectores en desventaja social y los narcisistas construyen
sus propios comportamientos problemáticos. Desde la unidad
y la totalidad de su vida cotidiana los presentan en todos los
ámbitos sectoriales donde comparecen. Las consultas de atención
primaria son un consumo colectivo en el que se proyectan
inevitablemente estas inseguridades, incertidumbres y malestares.
Los requerimientos de los usuarios son diversificados y contienen
una variedad de aspiraciones, latencia de demandas no
bien expresadas y exigencias implícitas que superan el marco
sectorial de la salud. Desde la perspectiva de los profesionales es
preciso aceptar la creciente heterogeneidad de los usuarios, así
como las influencias de un entorno tan complejo. Éste es el requisito
previo para afrontar los problemas derivados de éstos.
Bibliografía :
1. Virilio P. El arte del motor. Aceleración y realidad virtual. Buenos Aires:
Manantial, 1996.
2. Gil Calvo E. Nacidos para cambiar. Cómo construimos nuestras biografías.
Madrid: Taurus, 2001.
3. Giddens A. Modernidad e identidad del yo. El yo y la sociedad en la
época contemporánea. Barcelona: Península, 1995.
4. Bauman Z, Tester K. La ambivalencia de la modernidad y otras conversaciones.
Barcelona: Paidós, 2002.
5. Beck U, Beck-Gernsheim E. La individualización. El individualismo
institucionalizado y sus consecuencias sociales y políticas. Barcelona:
Paidós, 2003.
6. Lasch C. The culture of narcissism. New York: WW Norton, 1979.
7. Sennett R. La corrosión del carácter. Las consecuencias personales del
trabajo en el nuevo capitalismo. Barcelona: Anagrama, 2000.
Irigoyen J, et al. La sociedad ansiosa
372 FMC 2004;11(7):000-000 372
martes, 17 de febrero de 2009
El Abecedario de Gilles Deleuze: "R" de Resistencia
A continuación presentamos la "R", de RESISTENCIA:
domingo, 8 de febrero de 2009
Introducción a la Psicoterapia Institucional
Muchas cosas habían sido ya intentadas en el mundo para "humanizar la suerte de los pobres enfermos mentales", pero la acción sistemática de revolución psiquiátrica en el plano teórico y práctico no hubo de iniciarse verdaderamente sino en el hospital psiquiátrico de Saint-Alban, en Lozere, por los sucesivos equipos que se constituyeron en torno de Francois Tosquelles.
Había nacido una nueva actitud, un nuevo modo de acceso militante a la enfermedad mental, que iba a sacudir a los estereotipos habituales y chocar con con los círculos reaccionarios de la administración. La semiología tradicional se veía cuestionada por el establecimiento de nuevas relaciones entre los enfermos y los tratantes, entre los enfermeros y los médicos, entre los médicos y las familias,etc.
La psicoterapia institucional señala una fórmula un tanto paradójica, que no puede pensar en una cura psicoterapeutica para los enfermos graves, sin tomar en cuenta el análisis de la institución. Y, recíprocamente, se tiene que proceder a la revisión de la cura individual, concediendo más atención al contexto institucional.
El punto de partida:
Todas estas tentativas implican un cuestionamiento metodológico de la investigación en las ciencias humanas : el acceso directo al individuo no es posible, o bien se revela engañoso; se puede creer que se habla al niño, al neurótico, y también que ellos os oyen, pero esto puede ser una falsa apariencia. A pesar de las buenas intenciones aparecen efectos de sugestión. Una psicología de la adaptación podrá tener resultados, pero de hecho no puede alcanzar verdaderamente el registro del sujeto. El acceso a los deseos fundamentales implica ciertos rodeos, ciertas mediaciones. Allí es donde introducimos esta noción de "institucionalización", este problema de la producción de instituciones: ¿quién produce la institución y articula sus subconjuntos?¿Existe algún modo de influir en esta producción? La habitual proliferación de instituciones en la sociedad contemporánea no desemboca sino en el reforzamiento de la alienación del individuo: ¿Existe la posibilidad de que se produza una trnsferencia de responsabilidad y que al burocratismo suceda una creatividad institucional?
¿Qué es un grupo?
Los grupos sometidos reciben su ley del exterior , a diferencia de otros grupos, que pretenden fundarse a partir de la asunción de una ley interna; estos son grupos fundadores por sí mismos.
¿Cómo reconocer esos grupos-síntomas?¿Cómo reconocer el hecho que una sociedad, en un momento dado, es portadora de un cambio?¿Cómo reconocer una convulsión social cuyo desarrollo objetivo es tributario de una exigencia social? No hay ningún mecanismo. El que hubiera surgido, en una época dada, una exigencia de transformación social en la sociedad feudal francesa no implicaba automáticamente el comienzo de una revolución, sino solamente un deseo de otra cosa, una pasión de convulsión perceptible por mil síntomas.
Nuestro problea es llegar a descubrir una estructura de enunciación social.Si permanecemos en nociones como la de Yo ideal o ideal del Yo, consideramos un sujeto que no intenta integrarse en un campo social dado, sino únicamente, por su función de palabra, en el campo del Otro. Partimos de una situación inicial marcada por una contigencia absoluta, por un narcisismo absoluto, para desembocar en una abertura hipotética sobre la sociedad en general, en una "curación" que implica, en la indeterminación, todo tipo de problemas de integración a grupos sometidos (escuela, grupo deportivo, cuartel, sindicato,partido, etc).
La iniciación militante es la aceptación de la finitud de toda empresa humana, la ausencia de toda garantía trascendental, la muerte de Dios y no ya la muerte culpabilizante del padre y su sanción castradora en la iniciación edipiana.
Por instinto de muerte del grupo entiendo la pulsión inversa a la qe provoca el deseo de reunirse.Esta inversión, que se instaura al mismo tiempo que la figura positiva, es indispensable descubrirla para comprender el grado de agresión , de violencia, implicado en la vida de un grupo.
El instinto de muerte del grupo es expresado y conjurado por elementos rituales, palabras vacías, reuniones tranquilizantes y cualquier otro elemento de la mecánica de los grupos.Este aspecto es inevitable para constituir un grupo; sin él, no habría más que una agrupación temporaria alrededor de un falo cualquiera. Conquistas necesarias, específicas de esta dimensión del grupo, las estructuras que expresan esta pulsión inconsciente amenazan siempre caer en un sistema de alienación y de anticultura.
La institución:
Mientras que el psicoanalista se contenta con una gama de interpretación insignificante, la institución tiene como característica ser potencialmente un sujeto analizante que no coincide con un individuo. Sin embargo, no llega a serlo automáticamente: la mayoría de las veces permanece como una estructura ciega, que al actuar fundamentalmente en el registro de la alienación, remite el sujeto a sí mismo y deja al individuo en la impasse, el status-quo.
A partir del momento en que logramos voltear el carácter de totalización de una institución , en lugar de girar sobre ella misma como una estructura, ésta puede adquirir una consistencia subjetiva e instaurar todo tipo de modificaciones y cuestionamientos.
Nueva dirección en Psicoanálisis
El modo como reconstituye lo que será captado como síntoma nos muestra que la psiquiatría de cultura analítica tiene tendencia a buscar siempre una referencia en la historia personal, a hacer que esta historia sea rearticulada en forma de historicidad imaginaria y que cada mito individual se conecte con un gran mito de referencia. Este gran mito halla su cohesión en un sistema totalizado y totalizador. Es la referencia al gran Otro. Todas las referencias imaginarias que se harán de la historia individual, los diversos complejos y problemas personales serán referidos a esta instancia mítica fundamental. Esto corresponde al sencillo deseo de que es preciso que todo éste se sitúe en alguna parte, en particular en un campo territorial dado, y en función de un proceso de encodificación colectivo que no dispone de otro medio que el de la escritura. Es fastidioso que la ideología freudiana, en el curso de su desarrollo, se halla apoyado cada vez más en los más célebres y hermosos mitos antiguos. Toda investigación, sea etnológica o sea de una psiquiatría viviente, muestra que las representaciones, los mitos, todo lo que alimenta la segunda escena, todos esos personajes no son forzosamente: el padre, la madre, la abuela, o los monstruos sagrados de la era secundaria; son más bien personajes que constituyen las cuestiones fundamentales de la sociedad, es decir la lucha de clases de nuestra época. Es evidente que la eliminación de ciertas impasses neuróticas no pueden hacerse cara a cara con el analista, si este último desconoce ciertos elementos exteriores de la situación analítica. Si el psicoanalista es ciego a todas las cosas de este orden y pretende que no forman parte del campo de análisis, es imposible que pueda tener acceso a ciertos problemas no solamente políticos, sino a la axiomática inconsciente que es común a las personas que viven en la sociedad real.
Algunas ideas comentadas en las últimas reuniones del C.F.G.:
Un aspecto importante a tener en cuenta en el análisis institucional es la gestión de la diferencia, qué se hace con ella, cómo se actúa ante el caos, ver la rigidez y la resistencia al cambio.
La pregunta que se abre es el cómo producir procesos autoorganizativos libres del aniquilamiento del deseo y las diferencias y de las identificaciones grupales que imposibilitan la singularidad. El viejo debate individuo-colectividad vuelve a aparecer pero necesariamente replanteado. No se trata de dejarnos engañar por la trampa individualista y narcisista, ni por el Dios trascendente de lo colectivo.
Nuestras sociedades utilizan el doble proceso de individualización y homogeneización contraria a nuestra apuesta por una colectividad inmanente y singularizante, desprovista de cualquier mito, ya sea lo Colectivo como trascendencia o el Individuo como rey y realidad autónoma. Para nosotras la construcción de la multitud como sujeto-virus de la transformación es muy parecida al funcionamiento de una ‘manada cambiante’ donde cada miembro mantiene su singularidad (aunque esta en permanente mutación) y se alía para realizar acciones concretas con los demás miembros de la manada, sin dejar de ocuparse de lo “suyo” al mismo tiempo que participa de la banda. Cada miembro permanece “solo” (singular) a pesar de estar con los demás (colectividad). Nómadas que se alían para robar el campamento, pero después cada uno, si quiere, hace otro camino diferente, forman otras bandas, se conectan con otras multiplicidades. Es su agenciamiento con el territorio atravesado y conflictual, lo que predetermina la subjetividad del nómada, su rol; así puede ser soldado, agricultor, etc. su relación con la tierra y la necesidad es lo que lleva a formar sus comunidades transformables.Igualmente el liderazgo es cambiante, funcional e inmanente, según la situación uno u otro asumirá ese rol temporalmente, sin ego ni narcisismo transcendente, sin hambre de reconocimiento continuo.
El dispositivo con el que nos han hecho pensar ( pensamiento-árbol, pensamiento-raiz) , tiene como principio la noción de unidad que da como efecto un tinte arbóreo para todo nuestro hacer. Un tinte reductor y negador de las diferencias. Pensarse como Unidad, por tanto como centro referente y a partir de ahí pensar al Otro como otra unidad, así quedamos encerrados, reducidos sin salida. El situarse, sentirse, subjetivar(se) a si mismo desde la noción de unidad, es parte fundamental del problema de querer construir al otro a imagen y semejanza, con identificaciones continuas; es el pensamiento de lo Mismo. La imagen identificatoria del pensamiento, de las que somos herederos, nos hace ver el mundo desde una perspectiva cartesiana, racional-consciente (yo-pienso). Bajo este modelo, con el que solemos pensarnos a nosotros y nuestras políticas, esto de intentar hacer al otro como a uno mismo (identificación proyectiva), moralmente es algo que rechazamos, pero que sin embargo lo hacemos continuamente de manera preconsciente o inconsciente. Querer que los otros sean como Uno es, por tanto lanzar líneas para que se identifiquen con Mi Unidad, (sea la que sea; mi grupo, mi decisión, mi línea, mi opinión sobre...) para capturar al otro. Pero ¿Por qué es tan necesario crear una identidad común? ¿Podemos hacer una política de la multiplicidad, sin rasgos unarios? ¿Por qué nuestra subjetividad tiene que se referirse a una identidad? ¿ Es posible construir subjetividades no identitarias referidas a la multiplicidad y los devenires?.
Hay que pensar lo que se puede en una institución, pensar la reconstrucción creativa y democrática de una institución, pero no podemos pensar en una solución fácil que nos haga elegir entre horizontalidad y verticalidad. El coeficiente de transversalidad sale de la ecuación vertical-horizontal, éste nos habla de reversibilidad, de escucha, del caminar preguntando, de plasticidad, de lo múltiple. La institución democrática no es la que elimina la verticalidad, sino aquella que no se atemoriza por los movimientos de las composiciones horizontales. Pensar la institución en flujo y reflujo que se da en las dimensiones de organizaciones que permiten la no proliferación de agujeros negros en la dinámica de la institución, a la vez que esta misma dinámica permite lugares de expresión de las singularidades de sus elementos. Una paradoja no resuelta, un problema siempre de ajuste, de modulación y ensamblaje, entre orden y desorden, entre caos y cosmos.
La lectura micropolítica , inmanente y socio-analítica que intentamos hacer de la institución considera ésta como un dispositivo. Dicho dispositivo es una red singular de atravesamientos sociales. La institución es una condensación relacional, un espacio de articulación, de cruce de dinámicas sociales heterogéneas que no provienen de la propia institución. Esto no resta que la institución, nudo de estos flujos, les de forma y los redestribuya, organiza y produzca. La institución no es algo fijo y estático, sino movimiento que entre cruza los procesos sociales. Nudo de complejas y móviles situaciones sociales, no es un todo unificado, fijo y unívoco, sino un entramado de constelaciones discursivas y prácticas económicas, jurídicas, técnicas, políticas, etc.
El análisis institucional trata de poder pensar los problemas, los límites, las quejas, los controles necesarios y los innecesarios. Saber analizar micropolíticamente, no sólo la transferencia, sino la contratransferencia que producen las instituciones sobre los actores de la misma.Se trataría de ver cómo está compuesta por la relación que hay entre los diferentes elementos del Sistema. Ver cómo funcionan estas relaciones y cómo condicionan la dinámica del lugar constituyendo un tipo de ambiente institucional. El analista (individual o colectivo) de la institución trata de conocer y deshacer los síntomas de la institución, Es decir, hacer continuamente cartografias (es decir, mapas de las relaciones que hay en la institución en cada momento ) y generar a la vez intervenciones que saneen el ambiente institucional.
